Índice de contenidos:
- 1 Nuestra experiencia con la hipoteca conjunta en divorcios
- 2 ¿Quién se queda con la casa?
- 3 Hipoteca conjunta: ¿qué pasa con el contrato después del divorcio?
- 4 Escenario complejo: cuando no se puede llegar a un acuerdo sobre la hipoteca después del divorcio
- 5 Responsabilidad hipotecaria tras el divorcio en Cataluña
Mi nombre es Laura Dubà, abogada de familia en Terrassa, y si compartes una hipoteca con tu expareja, entender qué opciones reales tienes tras el divorcio es clave para evitar riesgos económicos y futuros impagos.
Nuestra experiencia con la hipoteca conjunta en divorcios
En Cataluña, la responsabilidad hipotecaria no se extingue con la ruptura: el banco mantiene a ambos como deudores solidarios, con independencia de quién conserve el uso de la vivienda. Esto deriva directamente de la naturaleza obligacional del préstamo, regulado fuera del CCCat, pero plenamente aplicable en cualquier procedimiento de divorcio.
Cuando redactamos un convenio regulador en Terrassa, siempre advertimos que la atribución del uso o la extinción del condominio no modifican la relación con la entidad bancaria. Para evitar conflictos y acciones de repetición posteriores, es esencial prever cómo se asumirán las cuotas y qué mecanismos de compensación se aplicarán frente a impagos o pagos en exceso.
🏛️ Caso Práctico: Impago tras atribución del uso de la vivienda
Situación: Representé a una clienta a la que se le atribuyó el uso del domicilio familiar, pero la hipoteca seguía al 50% con su exmarido. Tras varios meses, él dejó de pagar su parte confiando en que el banco reclamaría únicamente a quien residía en el inmueble.
Estrategia Legal: Tras formalizar el divorcio, iniciamos una acción de repetición para reclamar las cantidades abonadas en exceso y documentamos el impago reiterado como incumplimiento grave de obligaciones familiares, apoyándonos en los criterios jurisprudenciales aplicados en Cataluña.
Resultado: Obtuvimos resolución favorable que obligó al excónyuge a devolver todas las cuotas impagadas y asumir los intereses legales. Además, se dejó constancia judicial del incumplimiento, lo que permitió a mi clienta iniciar posteriormente la venta del inmueble con mayor protección jurídica.
Nota: el caso ha sido adaptado para preservar totalmente la confidencialidad de las partes.
¿Quién se queda con la casa?
El uso del domicilio familiar es uno de los puntos más conflictivos en una ruptura matrimonial.
La cuestión se complica aún más cuando la vivienda tiene una hipoteca, pues las cuotas deben seguir abonándose siempre según el préstamo hipotecario vigente. Aunque se atribuya el uso del inmueble a uno de los cónyuges, ambos siguen siendo deudores frente al banco.
Si uno de los cónyuges quiere comprar la propiedad del otro, es imprescindible contar con la aprobación del banco. En un divorcio no existe subrogación automática, y no puede imponerse mediante convenio regulador.
Si la vivienda está a nombre de un cónyuge pero la hipoteca a nombre de los dos, el reparto de obligaciones no cambia: cada deudor continúa respondiendo de su parte.
Hipoteca conjunta: ¿qué pasa con el contrato después del divorcio?
La situación no varía tras la ruptura: ambos siguen siendo deudores y deben pagar la hipoteca en el porcentaje pactado con el banco.
En algunos casos, uno de los excónyuges acaba asumiendo temporalmente la parte del otro para evitar incidencias con la entidad bancaria. Una vez dictada la sentencia de divorcio, puede ejercitarse una acción de repetición para reclamar las cantidades abonadas en exceso.
Mientras el matrimonio está vigente, dichas aportaciones se consideran contribución a las cargas familiares. Tras la ruptura, cada uno debe asumir sus obligaciones de forma independiente.
Escenario complejo: cuando no se puede llegar a un acuerdo sobre la hipoteca después del divorcio
Cuando ambos cónyuges son copropietarios y no existe acuerdo, pueden darse varios escenarios:
- El juez dictará Sentencia de divorcio otorgando el uso del domicilio familiar por razón de guarda de los hijos menores, necesidad económica o, en algunos casos, no atribuyendo uso a ninguno. En cualquier caso, la hipoteca deberá seguir pagándose según el préstamo firmado.
- Que uno de los cónyuges compre la parte al otro: lo más recomendable es hacerlo mediante mutuo acuerdo a través de una extinción de condominio formalizada en sentencia de divorcio. Este escenario permite la exención del impuesto de Actos Jurídicos Documentados. Después, se debe negociar con el banco una posible novación.
- Vender la vivienda a un tercero y cancelar la hipoteca. Si existe sobrante, se reparte entre ambos.
Responsabilidad hipotecaria tras el divorcio en Cataluña
Si la vivienda familiar es copropiedad de ambos cónyuges y está gravada con una hipoteca, cada uno seguirá siendo deudor frente a la entidad financiera en el porcentaje que conste en el préstamo. Cuando uno de los excónyuges asume el 100% de las cuotas, puede reclamar posteriormente al otro la parte que le corresponde, siempre que exista base documental suficiente.
Si ninguno de los dos puede hacer frente de forma continuada al pago del préstamo, el banco puede iniciar la ejecución hipotecaria, con el riesgo de pérdida de la vivienda y de posteriores reclamaciones por deuda pendiente.
Si necesitas valorar qué alternativa es más adecuada en tu caso —extinción de condominio, novación, venta o mantenimiento de la copropiedad— en Verum Advocats analizamos tu situación económica y familiar para diseñar una estrategia que minimice riesgos legales y financieros a medio y largo plazo.
Nota de transparencia: Este artículo fue publicado originalmente con anterioridad. Sin embargo, debido a la importancia de la precisión jurídica, ha sido revisado, saneado y actualizado íntegramente en Diciembre de 2025 por nuestro equipo. Garantizamos que el contenido refleja la normativa y jurisprudencia vigentes a día de hoy.

- Licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona en 2008.
- Abogada colegiada nº 2.641 del Il.lustre Col.legi d’Advocats de Terrassa.
- Máster en Derecho de Familia y Sucesiones.
- Cofundadora y socia de Verum Advocats.










